1. Pedí identificar la medida y la autoridad.
Si existe una orden, interesa conocer qué órgano la dispuso, qué lugar comprende y qué se busca registrar o secuestrar. Conservá cualquier copia que te entreguen.
2. No entorpezcas el procedimiento.
Resistir físicamente, ocultar objetos o borrar información puede agravar la situación. La revisión jurídica del allanamiento suele hacerse sobre la orden, las actas y la forma en que se ejecutó, no mediante una confrontación improvisada durante el operativo.
3. Registrá qué se llevan.
Si secuestran teléfonos, computadoras, dinero, documentación, vehículos u otros bienes, verificá que queden individualizados en las actas. Si podés, anotá también horarios y nombres de las dependencias intervinientes.
4. Conservá las actas y constancias.
Esos documentos permiten ubicar después el expediente, identificar la autoridad y revisar qué se hizo. Si no te entregaron algo que esperabas recibir, anotá esa circunstancia para comunicarla a la defensa.
5. Si detienen a alguien, la prioridad cambia.
En ese caso hay que identificar dónde queda alojada la persona y qué autoridad controla la detención. El análisis de libertad y el próximo acto procesal pasan a ser centrales.
6. No difundas detalles en redes.
Fotos de actas, nombres de agentes, versiones parciales o comentarios sobre la causa pueden circular fuera de control. Es preferible conservar esa información para la defensa.
